«El modelado de progenitores y educadores en la vida diaria frente al alcohol es fundamental, puesto que en la adolescencia los adultos de la familia siguen estando como uno de los principales apoyos»

Mónica Elías Sancirián, psicóloga del Comisionado Regional para la Droga de la Gerencia de Servicios Sociales y Fátima Carriedo González, psicóloga en ACLAD serán las profesionales que nos hablen del «Proyecto Ícaro-Alcohol» durante el Congreso de Salud Mental y Adicciones en Jóvenes que celebraremos los próximos días 10 y 11 de octubre en la Feria de Muestras. Su charla será el 11 de octubre a las 10.45 horas.

– ¿Cuál es la historia del Proyecto Ícaro Alcohol y por qué se decidió poner en marcha?

El programa surge dentro del modelo global de Prevención de Castilla y León, partiendo de la sensibilidad de una de las entidades de prevención (Proyecto Hombre de Valladolid y el psiquiatra de apoyo con el que contaban Dr. Carlos Imaz), que plantea el interés de realizar intervenciones en el contexto de urgencias al Comisionado Regional para la Droga de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades, que toma el testigo y en colaboración con la Consejería de Sanidad, crea en 2016 un grupo de trabajo en el que se plantea aprovechar las situaciones de atención médica de menores de edad relacionadas con el consumo de alcohol, no sólo las intoxicaciones, desde los servicios de emergencias sanitarias, urgencias de los hospitales y en los Puntos de Atención continuada de Atención Primaria, como una oportunidad para realizar una intervención preventiva y coordinar esta actuación con las intervenciones de Prevención Familiar que se realizan desde los Servicios de Referenciade Prevención (SRP) de cada Provincia. 

El programa se inició y pilotó durante los meses de junio a diciembre de 2017 en el Hospital Clínico Universitario y Hospital Universitario Río Hortega, así como los servicios de emergencia de Valladolid capital. En el año 2018 se amplió el proyecto a las provincias de Ávila, Palencia y Segovia coincidiendo con el fin del curso escolar y las fiestas de San Juan del mes de junio. Entre los meses de octubre y diciembre de 2018 se implantó en los hospitales y las UME (unidades medicalizadas del 112) de Burgos, León, Ponferrada, Salamanca, Soria y Zamora abarcando así los hospitales de las capitales de todas las provincias. Finalmente, en octubre de 2019 el programa se termina de implantar en los hospitales comarcales de Aranda de Duero, Miranda de Ebro y Medina del Campo y en los puntos de atención continuada de Atención Primaria (PAC)

El programa tiene dos partes, la primera es la detección e intervención en los servicios de urgencias y emergencias. En esta primera parte los profesionales sanitarios realizan intervenciones breves de carácter motivacional con los chicos y chicas que atienden con consumos de alcohol ya sea la causa principal (intoxicación) o la secundaria (peleas, accidentes, mareos, …) y esta intervención también se realiza con sus familias o adultos de referencia. Los objetivos de esta intervención son aumentar la percepción del riesgo respecto al consumo de alcohol en menores de edad y por otro lado obtener el consentimiento informado para derivar los casos a los Servicios de Referencia de Prevención(SRP). La segunda parte del programa es la intervención desde los SRP, que se realiza con toda la familia y tienen diferentes grados de intensidad en función del nivel de riesgo que se detecte, oscilando desde 3 sesiones en los casos universales, hasta una intervención de entre 9 meses o un año en los casos de prevención indicada. Los equipos de los SRP están constituidos por psicólogos, trabajadores y educadores sociales con gran formación y experiencia en prevención familiar que pertenece a ONG que trabajan en prevención y al Plan Municipal sobre drogas del Ayuntamiento de León.

– ¿Cuáles han sido los logros alcanzados? y ¿qué porcentaje de jóvenes han accedido al programa? (cualquier dato que puedes aportar será perfecto)

Entre las cifras que se deben poner en valor señalar que en el año 2022 se ha llegado a la derivación a los Servicios de Referencia de Prevención del 100% de las familias con un menor entre 12 y 13 años. En el caso de los de 14 o más años la derivación es menor ya que hay familias que no dan su consentimiento para la derivación. De los casos derivados terminan el programa en torno al 76%, siendo la mayor parte casos universales (69%) y selectivos (21%).  Respecto a la satisfacción, en el análisis del total de casos atendidos desde el inicio del programa tenemos los siguiente datos:

·         En la evaluación de la satisfacción de los años 2019, 2021 y 2022, en torno a un 70% de las familias de Universal se muestran totalmente satisfechas de haber participado en el programa y un 30% bastante satisfechas; en las familias de selectiva los porcentajes de totalmente satisfechos son incluso mayores.

·         En cuanto a los jóvenes, la máxima satisfacción alcanza porcentajes en Universal de más del 50%, estando bastante satisfechos además una media del 40%; en selectiva la máxima satisfacción oscila entre el 40% del 2022 al 71,4% del 2021.

·         Uno de los componentes más valorados del programa es la capacidad de los profesionales de los Servicios de Referencia de Prevención para orientar cambios, con casi un 100% de acuerdo en los dos programas de Universal y selectiva y en los tres años mencionados.

Por otro lado, es importante la implicación de los profesionales sanitarios y los sanitarios en formación (MIR), con independencia de su destino, ya que hay conciencia de lo necesario de este tipo de intervenciones, pero es complejo en el desarrollo del trabajo desde los servicios de urgencias y emergencias. Este programa supone un cambio de enfoque de la parte asistencial a la preventiva y la incorporación de una nueva herramienta que es la intervención motivacional. Además, el programa crea canales de comunicación directos entre la red sanitaria y la red de prevención dando continuidad a la intervención y difundiendo las actuaciones preventivas en el contexto sanitario. Igualmente se puede decir que el programa, pese al desafío y casi parón que supuso la pandemia y sus efectos, ha logrado relanzarse en casi todos los hospitales de la Comunidad, eso sí, con diferente grado de implicación. En este sentido desde el año pasado se están redoblando las jornadas de sensibilización entre los nuevos profesionales que se incorporan a los servicios hospitalarios, incluyendo a los residentes, los centros de salud y los nuevos profesionales de urgencias.

– ¿Cómo ha sido la formación de los profesionales que han estado implicaciones en este proyecto? 

Hay que destacar que incluso con los problemas que presentó la pandemia de COVID-19 las actuaciones para reforzar al programa han sido constantes, tanto con sesiones clínicas como con cursos de formación y se han retomado con fuerza. La formación se centra sobre todo en dotar a los clínicos de las estrategias básicas en intervenciones motivacionales breves (10 min): se persigue explicar brevemente la situación en la que el/la menor ha estado y está, asociar la situación al consumo de alcohol y sensibilizar a la familia con la situación, aumentando la percepción del riesgo y motivándoles de cara a que faciliten el consentimiento informado para la derivación al Servicio de Referencia de Prevención. Y todo esto sin sobrecargar innecesariamente a los y las profesionales de urgencias.

– ¿Qué datos actualizados tenemos en relación al alcohol? ¿la edad de inicio de consumo sigue situándose entre los 13-14 años? ¿cuáles son las diferencias entre los jóvenes? ¿chicos y chicas?

En Castilla y León según los últimos datos disponibles que pertenecen a la encuesta ESTUDES 2020-2021 (alumnado de entre 14-18 años) la media de edad del primer consumo de alcohol está estable y se sitúa en los 13,9 años. En cuanto a los consumos, de forma global y según las mismas fuentes, son muy similares entre chicos y chicas, excepto en las borracheras en los últimos 30 días en las que las chicas alcanzan un porcentaje del 32,0% frente a los chicos con un 26,4%. En algunos tramos de edad concretos los consumos parecen ser mayores en chicas (14 años), situación que luego se invierte en edades superiores y en población adulta, donde los consumos son mayores en los hombres (Encuesta EDADES 2021-2022). La tendencia en los últimos años es a un descenso y contención en el consumo de alcohol entre los estudiantes de Castilla León, así desde el año 2014 disminuyen sin interrupción los porcentajes de consumidores en el último mes y los consumos en atracón, alcanzando los mínimos en la serie histórica en el año 2021. Sin embargo, estos consumos siguen estando por encima de la media de España. Es clave seguir vigilando la evolución de estos consumos, sobre todo después de la pandemia, por lo que habrá que estar atentos a la siguiente ESTUDES que se está analizando por parte del Plan Nacional sobre Drogas.

– La prevencción y detección precozmente sobre consumo de alcohol, ¿son las claves para concienciar del riesgo del alcohol?

Hay muchas claves al alcance de las familias y la comunidad para evitar que los menores consuman alcohol. En primer lugar está el cumplimiento de la legislación y dispensación de alcohol y los límites en la emisión de publicidad, debiendo estar las agencias de control atentas a las redes sociales, que son el medio de información favorito de menores y jóvenes, no lo olvidemos. Este componente de la prevención ambiental es básico, al que hay que sumar que nuestros menores y jóvenes tengan espacios y tiempos apropiados de ocio y tiempo libre que puedan gestionar a su aire, sin necesidad de imitar modelos adultos como es el consumo de alcohol.

Por otro lado, el modelado de progenitores y educadores en la vida diaria frente al alcohol es fundamental, puesto que en la adolescencia los adultos de la familia siguen estando como uno de los principales apoyos, en primer lugar, por supuesto el grupo de amigos/-as. Recordar también un tema conflictivo: nuestra sociedad ha normalizado en exceso el uso de alcohol como un factor que no representa riesgos, lo que contradice la evidencia científica; por eso un posicionamiento claro de padres, madres y educadores contra el uso del alcohol en menores da una referencia clara e inequívoca a chicos y chicas. Por tanto, los programas de prevención familiar como el Moneo o el Dédalo, que abordan estos temas y mejoran las habilidades educativas de las familias son de gran interés.

Además, están los programas preventivos en el contexto educativo, especialmente los de prevención universal a los que puede acceder todo el grupo; en nuestra comunidad autónoma se priorizan las edades que se sitúan en torno al inicio del consumo, promoviéndose el programa en 5º y 6º de primaria y en la ESO. Los programas Unplugged, Construyendo salud y Discover, son programas de entrenamiento en habilidades basados en la evidencia que se desarrollan en el aula por el profesorado que previamente a recibido un curso de formación.  Son programas con un mínimo de 9 sesiones que utilizan una metodología participativa e interactiva que despierta el interés y hace pensar a los jóvenes, por lo que el aprendizaje es más efectivo. También contamos con el programa Galilei que trabaja con alumnado de Formación profesional básica, en el que además de trabajar con un taller con el alumnado también se trabaja sobre la normativa del centro y a través de tutorías con los y las menores.

El programa Ícaro forma parte de este modelo, centrándose en la derivación de los casos de urgencias a los Servicios de Referencia de Prevención, para la realización de intervenciones familiares con diferente intensidad según el nivel de riesgo.

– ¿Percibís que los jóvenes que consumen alcohol con frecuencia también cuentan con otras adicciones? 

En principio hablando de menores de edad no se suele hablar de adicciones, hay que matizar bastante. Un menor de edad no debería poder consumir ni tabaco, ni alcohol, ni drogas ilegales, ni tampoco debería poder apostar, puesto que todos estos comportamientos de riesgo pueden representar problemas de desarrollo a corto plazo y un posible problema de adicción con el tiempo si no se disminuye la conducta. Lo más usual en los y las jóvenes es encontrar primeros consumos, y como mucho, un uso problemático de sustancias. En ocasiones sí que consumen varias sustancias, principalmente alcohol, tabaco y cannabis, pero no es la mayoría. Es raro que un menor cumpla con los criterios diagnósticos de dependencia o un trastorno por uso de sustancias grave, de hecho, en el programa Ícaro-Alcohol no se ha detectado ningún caso. De todas formas, si se detectara esta patología la Comunidad Autónoma cuenta con una Red de Servicios de asistencia a los que pueden acudir.

Respecto a las urgencias por alcohol en menores, es cierto que en ocasiones aparecen otras sustancias, pero de forma muy residual. En relación con los casos detectados a través del Programa Ícaro Alcohol, insistir en que la mayoría de las situaciones de urgencia forman parte de los primeros contactos con el alcohol de chicos y chicas, por eso tan perjudicial es dramatizar y emplear el miedo como método disuasorio como dejar estar y normalizar el consumo. Las intervenciones breves motivacionales en urgencias, y el enfoque de trabajo familiar en los Servicios de Referencia, permite a jóvenes y familias que clarifiquen normas, el posicionamiento familiar ante las sustancias, les aporta estrategias emocionales y de autocontrol y potencia otras habilidades para que estén mejor preparados ante otra situación de riesgo y también les da herramientas para mejorar su toma de decisiones en el futuro.  

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