«Cuando la familia entiende la enfermedad, aprende a manejar la situación de un modo óptimo. Se reorganizan los roles y logran una dinámica familiar bien estructurada»

Seguro que muchos ya conocéis a Sandra Cuevas, la psicóloga que lleva más de 25 años ejerciendo como psicóloga sanitaria en AJUPAREVA y en ASEJARE. Además, también es profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad de Deusto.

Con ella el próximo mes de octubre, dentro de nuestro Congreso, vamos a aprender más sobre la importancia que tiene la familia es el proceso de rehabilitación.

Con toda su experiencia como profesional, y sobre todo muy centrada en AJUPAREVA y ASEJARE, ¿cómo percibe la evolución de la adicción al juego en nuestra sociedad?

Durante los 25 años que llevo dedicada a la intervención en el campo de la ludopatía he podido ser testigo de un cambio importante tanto en el perfil del jugador como en el tipo de juego, ya que, aunque el juego presencial continúa en auge la presencia del juego online, sobre todo entre los más jóvenes, es algo a destacar en la última década. En cuanto al perfil de la persona adicta al juego observamos una evolución clara hacia una persona más joven, con un mayor nivel de formación y con menor patología dual, es decir, entre los socios de AJUPAREVA, en estos últimos años coexisten en menor grado el trastorno por juego de azar con otros trastornos de salud mental.

¿Cree que sigue existiendo igual de prejuicios que hace 25 años o, por el contrario, la sociedad está más preparada para afrontar y reconocer los peligros del juego y empatiza más con el enfermo?

Pienso que actualmente la sociedad es más consciente de los peligros del juego de azar, a pesar de que muchos aún ven en el juego una forma de pasar su tiempo de ocio, lo cual nos preocupa y nos hace estar muy alerta ante la posibilidad de generar una adicción. Sin embargo, hace años se veía al ludópata como un vicioso, un sinvergüenza, un derrochador, esta percepción ha ido cambiando poco a poco y, aunque queda mucho por hacer, tenemos un trabajo de sensibilización importante, cada vez más personas ven al adicto como un enfermo, una persona que necesita ayuda profesional para salir de ello, se empatiza mucho más con él y con su familia que hace 25 años.

«Muchos de los pacientes que acuden por primera vez a la asociación lo hacen con bajo nivel de insight que hace más costoso el inicio del tratamiento»

Sandra Cuevas

Aún así, es importante enfatizar el estigma al que todavía se ve sometida la mujer ludópata, a la que le cuesta mucho más reconocer su adicción, debido a la culpa y a la vergüenza que le supone dar el paso de iniciar un tratamiento en el que la mayoría van a ser hombres, por ello es importante animarlas a iniciar este proceso en el que se van a ver comprendidas y apoyadas por todos los compañeros y compañeras del grupo, así como de los profesionales que trabajamos en ella.

En el Congreso que vamos a celebrar en octubre se centra en la importancia de la familia, ¿cómo la calificaría?

El apoyo de la familia en el proceso de rehabilitación es muy importante a la hora de lograr un cambio. Tenemos que tener en cuenta que la familia ha sufrido un duro golpe al ser consciente de lo que le ocurre a su familiar por ello , desde AJUPAREVA Y ASEJARE, no solo tratamos al paciente identificado sino que intentamos que la familia se implique es este proceso de tal forma que el adicto logre una adecuada rehabilitación y que la familia, una vez entendida la enfermedad, aprenda a manejar la situación de un modo óptimo con el objetivo de reorganizar los roles y lograr una dinámica familiar bien estructurada.

Seguimos hablando de familia y rehabilitación, ¿cuál es la mejor manera de implicar a la familia?

Cuando la familia llega a la asociación nos encontramos con una familia “enferma”, es decir, no solo es el adicto el que ha sufrido las consecuencias negativas de su ludopatía sino que la familia, muchas veces sin saber qué ocurría, ha sido víctima de esta enfermedad afectando a todas la áreas de su vida y provocando, además de una ruina económica, la ruina personal y familiar. La familia llega, por lo tanto, desorientada, dolida y con una carga difícil de manejar, a través del apoyo en la asociación le enseñamos las habilidades necesarias para que vivan este proceso de rehabilitación la mayor empatía posible.

«En estos últimos años coexisten en menor grado el trastorno por juego de azar con otros trastornos de salud mental»

Sandra Cuevas

La familia, además, es responsable de supervisar y animar al adicto en este camino que tienen que recorrer juntos. Por todo ello, se les ofrece una serie de terapias dirigidas a los familiares con el objetivo de que entiendan en qué consiste la enfermedad, se liberen de la culpa que a veces los acompaña y consigan llegar juntos a la meta, que es la plena rehabilitación.

Comenta que la rehabilitación es la meta del tratamiento, ¿cómo afronta su rehabilitación y con qué miedos se enfrenta cuando llega a la asociación?

Muchos de los pacientes que acuden por primera vez a la asociación lo hacen con bajo nivel de insight que hace más costoso el inicio del tratamiento, es decir no suelen reconocer que padecen una enfermedad y, la mayoría de ellos, no consideran que necesiten ayuda para superarla, pero vienen empujados por sus familias, en muchos casos como ultimátum sobre todo por parte de las parejas. Es muy habitual observar como muchos de ellos temen ser el único “bicho raro” al que les ocurre esto y el miedo aumenta al pensar con quién se van a encontrar en las terapias o si alguien les va a reconocer. Sin embargo, cuando comienzan a asistir al grupo se produce un efecto de identificación en el que el enfermo empieza a ser consiente de su adicción y a ver que  muchos han pasado por una situación muy similar a la suya y han conseguido superarla, lo cual hace que se implique más en el tratamiento no sólo como forma de  salir de su adicción  sino con el tiempo, como una manera de ayudar a nuevos compañeros.

MÁS ARTÍCULOS